La corriente de Humboldt, el motor del mar peruano
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La corriente de Humboldt es un sistema de corrientes marinas frías que recorre el Pacífico suroriental de sur a norte, desde el sur de Chile hasta el norte del Perú, y que convierte una franja diminuta de océano en la zona pesquera más productiva del planeta. Ocupa alrededor del 0,1 % de la superficie marina mundial y de sus aguas sale, según la fuente que se consulte y el tramo que se mida, entre el 10 % y el 20 % de toda la pesca de captura del mundo.
De ahí sale casi todo lo demás. El desierto que va de Tumbes a Tacna, la garúa de Lima, los millones de aves que fabricaron el guano con el que se financió media república, el lenguado del ceviche, la harina que engorda al salmón noruego. Esta es la historia de esa máquina de agua fría.
Qué es la corriente de Humboldt
Se habla de ella en singular por costumbre. Lo que hay frente a las costas de Chile y del Perú es un conjunto de corrientes que funcionan a la vez. Cerca de la superficie, una rama costera y otra oceánica empujan agua hacia el ecuador. Por debajo, pegada al talud continental, una contracorriente subsuperficial corre en sentido inverso, hacia el sur. La literatura científica llama a ese conjunto Sistema de la Corriente de Humboldt, y al ecosistema que lo habita, Gran Ecosistema Marino de la Corriente de Humboldt, uno de los 64 grandes ecosistemas marinos reconocidos en la clasificación internacional.
El recorrido arranca hacia los 45° de latitud sur, a la altura de la Patagonia chilena, y sube pegado al continente hasta los 4° sur aproximadamente, frente a Piura. Ahí el agua fría choca con la masa cálida del trópico y levanta el Frente Ecuatorial, una de las fronteras oceánicas más marcadas del planeta. La corriente gira entonces hacia el oeste y se interna en el Pacífico rumbo a Galápagos.
Los números ayudan a dimensionarla. Unos 900 km de ancho. Un caudal de entre 15 y 20 millones de metros cúbicos por segundo, del orden de ochenta veces el caudal medio del Amazonas. Y una velocidad ridícula para semejante masa de agua, unos 28 km al día, menos de medio kilómetro por hora.
El afloramiento, el motor de todo
El agua fría por sí sola no alimenta a nadie. Lo que hace rico al mar peruano es el afloramiento costero, y el afloramiento lo fabrica el viento.
El Anticiclón del Pacífico Sur mantiene sobre el litoral un viento casi paralelo a la costa que sopla hacia el ecuador. La rotación de la Tierra desvía el agua superficial que ese viento arrastra y la empuja mar adentro, perpendicular a la línea de costa. Es el transporte de Ekman. El hueco que deja esa agua lo rellena la que sube desde abajo, fría, cargada de nitratos, fosfatos y silicatos, y pobre en oxígeno. Más lejos de la orilla, donde el viento gana fuerza con la distancia, entra en juego la succión de Ekman, que eleva las capas subsuperficiales en una franja mucho más ancha.
El Instituto del Mar del Perú sitúa el foco principal de afloramiento del país entre Pisco, a 14° sur, y San Juan, a 16° sur, con otros centros importantes hacia el norte a la altura de los 11 a 12°, los 7 a 8° y los 4 a 6° sur. Los vientos aprietan sobre todo en invierno y primavera, cuando el anticiclón se aproxima a la costa.
El resultado en superficie son temperaturas de entre 13 °C y 17 °C en pleno trópico, donde a esa misma latitud lo esperable rondaría los 24 °C. El agua que asciende viene de profundidades donde se mantiene cerca de los 10 °C. Con los nutrientes llega el fitoplancton. Detrás va el zooplancton. Y detrás del zooplancton, un pez pequeño y plateado del que depende todo lo demás.
| Parámetro | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Extensión latitudinal | De 45° sur (Patagonia chilena) a 4° sur (Piura) | Literatura oceanográfica del sistema |
| Anchura | Cerca de 900 km | Literatura oceanográfica del sistema |
| Caudal | 15 a 20 millones de m³/s | Literatura oceanográfica del sistema |
| Velocidad media | Unos 28 km/día | Literatura oceanográfica del sistema |
| Temperatura superficial | 13 °C a 17 °C | Registros de temperatura superficial del mar |
| Foco principal de afloramiento | Entre Pisco (14° S) y San Juan (16° S) | IMARPE, Gutiérrez y otros, 2014 |
| Superficie del gran ecosistema | 2,6 millones de km² | PNUD, iniciativa Humboldt |
| Aporte a la pesca mundial | Entre el 10 % y el 20 % según fuente y tramo medido | IMARPE y FAO, PNUD, EDF |
El hombre que protestó por dar su nombre a la corriente
En diciembre de 1802, Alexander von Humboldt se embarcó en el Callao rumbo a Guayaquil. Tenía 33 años y llevaba tres recorriendo América. Había cuadrado su llegada a Lima para observar el paso de Mercurio por delante del Sol el 9 de noviembre de aquel año, un fenómeno que servía para fijar con precisión la longitud geográfica del Callao. Durante la travesía hizo lo que hacía siempre en el mar, medir. Anotó de forma sistemática la temperatura y la velocidad del agua fría que baña la costa.
No descubrió nada, y él fue el primero en decirlo. En una carta fechada en febrero de 1840 protestó, con la intención declarada de hacerlo público si hacía falta, contra la costumbre de hablar de una corriente de Humboldt. Los pescadores la conocían desde Chile hasta Paita trescientos años antes que él. Su aportación, escribió, había consistido en recoger información sistemática sobre algo que ya sabía todo el mundo.
Los datos que recogió circularon por Europa. En septiembre de 1839 le escribió a Charles Darwin sobre esa agua fría y le anotó una medida concreta, 60,2 °F frente al Callao en noviembre, unos 16,8 °C, muy por debajo de lo que marcaba el mar fuera de la corriente.
Tenía razón en lo del conocimiento previo. El jesuita José de Acosta, que vivió en Lima desde 1572 y publicó en Sevilla en 1590 su Historia natural y moral de las Indias, describía ya el frescor anómalo del aire peruano, la garúa de los llanos y el régimen de vientos que lo explica. Si eso equivale o no a haber descrito la corriente sigue siendo materia de discusión. Hay quien reivindica a Acosta como su descubridor y quien considera esa atribución una lectura retrospectiva de un texto que hablaba de otra cosa. Lo que nadie discute es que Humboldt fue el primero en medirla.
El nombre alternativo llegó tarde. La Conferencia Oceanográfica Iberoamericana reunida en Madrid y Málaga en 1935 acordó por resolución llamarla corriente del Perú. En la literatura científica conviven las dos formas.
Por qué la costa peruana es un desierto
Un mar frío pegado a una costa tropical produce una anomalía climática que se ve desde el avión. El agua enfría el aire que tiene encima. Ese aire frío y denso se queda abajo, atrapado bajo una capa de aire más cálido. La inversión térmica impide el ascenso, y sin ascenso no hay nubes de desarrollo vertical ni lluvia.
Por eso de Tumbes a Tacna se extiende una franja desértica de más de 2000 km. Pisco y Camaná promedian 1 mm de precipitación al año. Lima, una de las capitales más secas del mundo, no llega al 50 % de horas de sol anuales y mantiene una humedad relativa del 84 %, con apenas 9 mm de garúa en invierno. Húmeda y seca a la vez, gris medio año y sin lluvia nunca.
Esa misma neblina fabrica los oasis. En las laderas orientadas al mar, desde cerca del nivel del suelo hasta unos mil metros de altitud, la humedad se condensa y levanta cada invierno las lomas costeras, manchas de vegetación estacional en pleno arenal. Las Lomas de Lachay, al norte de Lima, son el ejemplo más visitado. Por encima de esa cota la inversión térmica corta la influencia de las neblinas y vuelve la arena.
Quién vive en el mar frío
El IMARPE tiene registradas en el mar peruano 1081 especies de peces, 1071 de moluscos, 729 de crustáceos, 625 de algas y 167 de equinodermos. La cifra real es mayor, porque hay grupos enteros poco estudiados y especies que se siguen describiendo cada año. Más del 70 % de esa diversidad se concentra en el norte, entre Tumbes y Piura, justo donde el agua fría se cruza con la tropical.
La anchoveta, la pieza que sostiene todo lo demás
La anchoveta peruana (Engraulis ringens) mide hasta 20 cm y forma cardúmenes descomunales. Come plancton directamente, sin intermediarios, lo que la convierte en un atajo eficientísimo entre el afloramiento y el resto de la cadena. De ella comen los peces grandes, las aves marinas, los lobos y los cetáceos. Y de ella come el Perú.
Ha sostenido la mayor pesquería de una sola especie del mundo. En 1970 se capturaron más de 12 millones de toneladas. En 2025, el Ministerio de la Producción autorizó una cuota de 3 millones de toneladas para la primera temporada de la zona norte-centro, la más alta en siete años, apoyada en una biomasa que el IMARPE estimó en 11 millones de toneladas.
Las aves guaneras
Tres especies dominan las islas y las puntas del litoral. El guanay (Leucocarbo bougainvillii), un cormorán que pesca en bandadas de miles de individuos. El piquero peruano (Sula variegata), que se lanza en picado desde veinte metros. Y el pelícano peruano (Pelecanus thagus), el más grande de los tres.
En la década de 1950 se estimaba su abundancia global en más de 20 millones de individuos. El Niño de 1965 provocó una mortandad del 76 % y redujo la población de unos 17 millones a alrededor de 4. Nunca han vuelto a los máximos anteriores al desarrollo de la pesquería industrial. El SERNANP cifró la población media anual de 2022 en 3.733.400 aves. El pelícano peruano está clasificado legalmente en el Perú como especie en peligro de extinción desde 2014.
El pingüino de Humboldt
El pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) es, después del de Galápagos, la especie de pingüino que vive más al norte del planeta. Mide entre 67 cm y 72 cm, pesa de 4,2 kg a 5 kg y se reparte por unos 4000 km de litoral, desde la isla Foca en Piura hasta el sur de Chile. Es el único de su género con grandes márgenes carnosos en la base del pico.
Punta San Juan, en Marcona, alberga aproximadamente la mitad de la población peruana. Allí funciona desde hace décadas un programa de investigación que censa a los animales uno a uno y sigue su supervivencia mediante marcas individuales. La especie está categorizada en el Perú como en peligro, y Chile la reclasificó también como En Peligro en octubre de 2025.
Lobos, ballenas y el calamar que sube de noche
El censo peruano registra unos 105.000 lobos chuscos (Otaria flavescens) y unos 8000 lobos finos (Arctocephalus australis) en áreas naturales protegidas. Por estas aguas circulan además más de setenta especies de tiburones, cachalotes, delfines y ballenas azules y jorobadas, que en el norte se acercan tanto a la costa que se ven desde tierra.
Mención aparte merece la pota o calamar gigante (Dosidicus gigas), segunda pesquería nacional después de la anchoveta tanto en volumen como en divisas. Vive uno o dos años, crece a una velocidad extraordinaria, puede superar el metro de longitud y los 50 kg, se reproduce una sola vez y muere. Se pesca con potera, un anzuelo de captura activa que la flota artesanal maneja de noche. Para el primer semestre de 2026 el Estado fijó un límite de captura de 305.417 toneladas.
| Especie | Nombre científico | Dónde verla en el Perú | Situación |
|---|---|---|---|
| Anchoveta | Engraulis ringens | Todo el litoral | Biomasa de 11 millones de t (2025) |
| Guanay | Leucocarbo bougainvillii | Ballestas, Punta San Juan | Bajo sus máximos históricos |
| Piquero peruano | Sula variegata | Ballestas, Palomino | Bajo sus máximos históricos |
| Pelícano peruano | Pelecanus thagus | Todo el litoral | En peligro de extinción (2014) |
| Pingüino de Humboldt | Spheniscus humboldti | Punta San Juan, isla Foca | En peligro |
| Lobo chusco | Otaria flavescens | Ballestas, Palomino, Punta Coles | Unos 105.000 censados |
| Lobo fino | Arctocephalus australis | Punta San Juan | Unos 8000 en áreas protegidas |
| Pota | Dosidicus gigas | De la milla 10 hacia fuera | Clasificada como subexplotada |
El guano, cuando el Perú vivió de los pájaros
Millones de aves comiendo anchoveta sobre unas islas donde nunca llueve producen un fenómeno que en ningún otro sitio del mundo alcanza esa escala. El excremento se acumula durante siglos sin que la lluvia le arrebate el nitrógeno. En tiempos de Humboldt, la capa de guano de las islas Chincha llegaba a los treinta metros de espesor.
Humboldt se llevó muestras del Callao. En noviembre de 1804, ya en París, los químicos Antoine François de Fourcroy y Louis Nicolas Vauquelin presentaron su análisis y demostraron el contenido en nitrógeno del material. Justus von Liebig, padre de la química agrícola, avaló después sus virtudes como fertilizante. En 1841 el agrónomo británico John Collis Nesbit calculó que una tonelada de guano peruano equivalía a treinta y tres toneladas de estiércol convencional.
El primer cargamento salió del Callao en el buque Bonanza el 3 de marzo de 1841. Lo que vino después no tiene parangón en la historia económica del país. Las exportaciones pasaron de 6125 toneladas en 1840 a 698.176 en 1870. Entre 1840 y 1880 el Perú vendió a Europa y Norteamérica entre 11 y 12,7 millones de toneladas, según la estimación que se maneje. El guano aportaba el 5 % de los ingresos fiscales entre 1846 y 1847. Entre 1869 y 1875 aportaba el 80 %.
Aquel dinero modernizó Lima, financió ferrocarriles y dio al Estado tres décadas de holgura. También tuvo un reverso duro. La extracción se hizo con presidiarios, con trabajadores libres de Pisco, Ica y Chincha Alta, y sobre todo con unos 100.000 trabajadores chinos llegados entre 1849 y 1874 bajo contratos que en la práctica funcionaban como servidumbre forzada. La tarea diaria consistía en llenar unas cuatro toneladas de guano a pala.
El valor del recurso lo convirtió también en objetivo militar. El 14 de abril de 1864 una escuadra española al mando del almirante Luis Hernández-Pinzón ocupó las islas Chincha, la principal fuente de recaudación del Estado peruano, y las mantuvo bajo bandera española hasta mayo de 1866. De ese conflicto salió la guerra hispano-sudamericana y, con ella, el combate del Callao del 2 de mayo de 1866.
Hacia finales del siglo XIX los depósitos acumulados durante siglos estaban casi agotados. Hoy la extracción continúa, controlada y a escala mucho menor, dentro de un plan de manejo que en 2020 permitió obtener unas 20.000 toneladas de guano en bruto para la agricultura rural.
Las islas Ballestas, el mejor mirador del sistema
Frente a la península de Paracas, en el distrito de Paracas, provincia de Pisco, región Ica, tres islas concentran en un puñado de hectáreas todo lo que este artículo viene contando. Se llaman Ballesta Norte, Ballesta Centro y Ballesta Sur, y están a unos 250 km de Lima.
Forman parte de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, creada por Decreto Supremo 024-2009-MINAM el 31 de diciembre de 2009. La reserva reúne 22 islas, islotes y grupos de islas más 11 puntas guaneras repartidas desde Piura hasta Moquegua, con una superficie total de 140.833,47 hectáreas. Su objetivo declarado es conservar muestras representativas de los ecosistemas marino costeros del mar frío de la corriente de Humboldt. El sector de las Ballestas suma 71,97 km², de los que el 98 % es superficie marina.
El conjunto de la reserva alberga 43 especies de aves y 12 de mamíferos marinos. En las Ballestas se ven lobos chuscos por miles, pingüinos de Humboldt, guanayes, piqueros y pelícanos, además de los arcos y túneles que la erosión marina ha excavado en la roca. La zona de maternidad de los lobos está en el arco principal de Ballesta Centro, cerca de la geoforma que los guías llaman Rostro de Cristo.
El desembarco está prohibido. Las embarcaciones bordean las islas durante unos 45 minutos y regresan. De camino, en la cara norte de la península de Paracas, se ve el Candelabro, un geoglifo grabado unos 60 cm en la arena compactada que las medidas más citadas sitúan en torno a 170 metros de alto por 60 de ancho, visible desde varios kilómetros mar adentro. Las cifras que circulan varían bastante según la fuente. Cuando María Reiche lo midió encontró cerámica de estilo Paracas que se dató hacia el año 200 antes de Cristo, aunque el autor y la función del dibujo siguen sin establecerse. Se le han atribuido desde el tridente de Viracocha hasta usos de señalización para la navegación, sin que ninguna lectura cuente con respaldo firme. Fue declarado patrimonio nacional en 2016.
El Niño, la avería periódica del sistema
Los pescadores del puerto de Paita llevaban generaciones notando lo mismo. Cada cierto número de años, hacia Navidad, el agua se calentaba, los cardúmenes desaparecían y llegaban lluvias donde nunca llovía. Le pusieron nombre por la fecha, la corriente del Niño, por el Niño Jesús. El capitán de navío peruano Camilo Carrillo lo dejó por escrito en 1892, ante la Sociedad Geográfica de Lima, presentándolo como un hecho ya conocido entre la gente de mar. Dos años después el historiador Víctor Eguiguren describió la contracorriente cálida que llegaba después de Navidad desde el golfo de Guayaquil.
Un fenómeno local acabó dando nombre a uno de los mecanismos de variabilidad climática más importantes del planeta. El mecanismo es sencillo de contar. Cuando los vientos alisios se debilitan, el agua cálida del Pacífico occidental se desplaza hacia el este y se instala sobre la costa sudamericana. Esa capa caliente tapona el afloramiento. El agua que sube ya no trae nutrientes. El fitoplancton colapsa, la anchoveta se dispersa o se hunde buscando frío, y detrás de la anchoveta se cae todo lo demás.
El registro histórico es contundente. El Niño de 1957 y 1958 y el de 1965 diezmaron las colonias de aves. El de 1972 y 1973, combinado con años de sobrepesca, hundió las capturas de anchoveta desde los 12 millones de toneladas de 1970 hasta menos de 2 millones en 1973. El de 1982 y 1983 llegó en plena época reproductiva y provocó el abandono de los nidos y la muerte del 58 % de la población de aves guaneras. El de 1997 y 1998 cortó en seco una recuperación que llevaba años en marcha.
De aquel desastre salió algo bueno. El colapso de los setenta convirtió al Perú en un laboratorio mundial de gestión pesquera basada en datos. Hoy el IMARPE evalúa la biomasa por campañas acústicas antes de cada temporada, existe un punto de referencia biológico que exige al menos 5 millones de toneladas de anchoveta desovante para abrir la pesca, y desde el Decreto Legislativo 1084 de 2008 rige un sistema de cuotas individuales por embarcación que acabó con la carrera por pescar más rápido que el vecino.
La corriente de Humboldt está en el plato
Cinco mil años comiendo anchoveta
La costa peruana es uno de los sitios más áridos del mundo y ahí nació la civilización más antigua de América. Esa aparente contradicción la resuelve el mar. Entre los años 3000 y 1800 antes de Cristo, la civilización Caral levantó ciudades en los valles de Supe, Huaura, Pativilca y Fortaleza sobre un sistema económico que intercambiaba proteína marina por productos agrícolas.
Los datos de la arqueóloga Ruth Shady son concretos. En los sitios arqueológicos de Caral, el 74 % de los restos de peces corresponde a anchoveta. En Áspero, la ciudad pesquera de aquella civilización, se han hallado redes de algodón, pesas líticas, flotadores de mate y anzuelos elaborados con valvas de choro. En Bandurria apareció una red de al menos 8 por 4 metros. Los pescadores entregaban anchoveta seca y salada, macha (Mesodesma donacium) y choro (Choromytilus chorus). Los agricultores devolvían algodón (Gossypium barbadense), mate, zapallo, achira, frijol y camote.
El pescado seco de la corriente de Humboldt viajó tierra adentro y llegó hasta la sierra y la selva. Con él volvieron plumas de guacamayo amazónicas, oca andina y conchas de Spondylus traídas de las aguas cálidas de Ecuador. La cocina peruana empieza ahí, en un trueque de anchoveta por algodón.
Por qué el ceviche es como es
El plato bandera del Perú es un plato de mar frío. Las especies que mandan en la cevichería (lenguado, corvina, cojinova, chita, cabrilla, mero) son animales de fondo o de roca del sistema de Humboldt, de carne blanca y compacta, que aguanta el ácido del limón sin deshacerse. El pescado azul de la corriente (bonito, jurel, caballa) alimenta el resto del recetario costeño, del escabeche al sudado.
El repertorio de mariscos sale del mismo sitio. Conchas de abanico, que hoy se cultivan sobre todo en la bahía de Sechura, en Piura, hasta convertirse en el principal producto de la acuicultura marina peruana. Machas de las playas de arena, choros, erizos, pulpo, langostinos y cangrejo. Y las algas, el yuyo y el cochayuyo, que en la costa se comen desde antes de que existiera el concepto de superalimento.
El ceviche fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por Resolución Directoral Nacional 241/INC-2004, del 26 de marzo de 2004, y el 6 de diciembre de 2023 la UNESCO inscribió las prácticas y significados asociados a su preparación y consumo en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en la decimoctava reunión de su comité, celebrada en Kasane, Botsuana. Fue el primer elemento culinario peruano en entrar en esa lista. El Día Nacional del Ceviche se celebra cada 28 de junio.
Una nota sobre la grafía. Las dos formas están aceptadas, la RAE prefiere cebiche y las normas oficiales peruanas suelen escribirlo así. En el Perú la forma mayoritaria de uso es ceviche, y esa es la que empleamos aquí.
Del norte cálido al sur frío
La frontera oceánica que separa el agua fría de la tropical divide también la cocina de la costa. Al norte del Frente Ecuatorial, en Tumbes y Piura, mandan el mero, los langostinos, las conchas negras de los manglares y el bosque seco. De ahí salen el sudado norteño, el ceviche de conchas negras y el majado de yuca. Al sur, con el agua a 15 °C, aparecen la chita, el pejerrey, el erizo y el chupe de camarones arequipeño, hecho con el camarón de río que baja de la vertiente occidental.
La pota entró tarde en la mesa peruana y hoy sostiene buena parte del consumo popular. Chicharrón de pota, jalea, ceviche cuando no hay calamar. Y la anchoveta, que durante décadas se destinó casi por completo a la industria, ha ido recuperando su sitio en la cocina de casa, frita, en escabeche o en conserva. El Estado reserva cada año una cuota específica para consumo humano directo, 75.000 toneladas para el periodo del 1 de enero al 31 de julio de 2026.
Lo que el mundo come gracias a esta corriente
El Perú es el primer productor mundial de harina de pescado y aporta en un año promedio alrededor del 20 % de la producción global de harina y aceite de pescado, según la organización internacional de ingredientes marinos IFFO. La materia prima es una sola. La anchoveta es la única especie que la normativa peruana autoriza para este fin, con una talla mínima de captura de 12 cm.
Esa harina no se queda en el Perú. Va sobre todo a China, y de ahí a las granjas acuícolas y porcinas de medio mundo. El salmón noruego y chileno, la trucha de piscifactoría, el camarón ecuatoriano y buena parte de la avicultura industrial se alimentan de proteína capturada frente a Chimbote y Pisco. Cuando el Perú retrasa una temporada de pesca, el precio de los piensos se mueve en Oslo y en Guayaquil.
El detalle que suele pasar desapercibido es este. La harina de pescado peruana convierte un pez de 12 cm que casi nadie quiere comer directamente en la base proteica de la acuicultura mundial. La corriente de Humboldt alimenta a mucha más gente de la que se imagina, y lo hace sin que la mayoría sepa de dónde viene.
Qué pasa ahora con la corriente
El sistema está mejor gestionado que hace cincuenta años y sigue siendo vulnerable. Conviene distinguir lo que se sabe de lo que se discute.
Sobre la conservación del espacio marino, los datos son claros. El Perú protege hoy el 7,89 % de su mar, repartido en seis áreas naturales protegidas marinas y marino costeras. La mayor es la Reserva Nacional Dorsal de Nasca, creada en junio de 2021, primera área peruana completamente marina, con 62.392 km² y 93 montes submarinos. La Reserva Nacional Mar Tropical de Grau, en Piura y Tumbes, se aprobó en 2024 tras más de diez años de tramitación. El compromiso internacional asumido apunta al 30 % de mar protegido en 2030.
Sobre las poblaciones de fauna, el balance es mixto. Entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, el brote de influenza aviar H5N1 mató en áreas protegidas peruanas unos 63.000 aves y 3487 lobos chuscos, el 3,29 % de la población censada. Un estudio internacional publicado en 2026 elevó a al menos 36.000 los leones marinos sudamericanos muertos por el mismo brote en toda la región. Las aves guaneras siguen por debajo de sus niveles históricos y el IMARPE ha detectado su ausencia en islas de La Libertad y Lima donde antes se contaban por miles.
Sobre el futuro de la corriente en un clima que cambia, hay dos escenarios en competencia y ninguno está zanjado. El primero, defendido a partir de interacciones entre tierra, atmósfera y océano, prevé una intensificación del afloramiento costero y un enfriamiento del litoral. El segundo prevé lo contrario, un debilitamiento del afloramiento asociado a la pérdida de fuerza de los vientos alisios y de la circulación de Walker. El trabajo de Dimitri Gutiérrez y su equipo, publicado por el SENAMHI, considera más probable el enfriamiento en la década inmediata y el calentamiento a plazo más largo. Ambos escenarios comparten un riesgo, que el sistema salga de la ventana ambiental óptima que sostiene a la anchoveta.
Es un ecosistema que se mueve por naturaleza. Lleva milenios oscilando entre El Niño y La Niña, entre años de abundancia y años de hambre, y las sociedades que vivieron de él aprendieron a leer esas oscilaciones mucho antes de que existieran los satélites. Esa es la lección que deja la corriente. El mar peruano no es un depósito, es un motor con ciclos, y el que quiera comer de él tiene que entender cómo late.
Fuentes principales
- Instituto del Mar del Perú (IMARPE), páginas técnicas sobre vientos y afloramiento costero, catálogo de biodiversidad acuática y boletines sobre aves guaneras y anchoveta.
- Goya Sueyoshi, E. (2000). Abundancia de aves guaneras y su relación con la pesquería de anchoveta peruana de 1953 a 1999. Boletín del Instituto del Mar del Perú, 19(1-2).
- Gutiérrez, D. y otros. Sensibilidad del sistema de afloramiento costero del Perú al cambio climático e implicancias ecológicas. SENAMHI.
- SERNANP, fichas de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras y reportes de influenza aviar.
- Shady Solís, R. (2006). La civilización Caral, sistema social y manejo del territorio y sus recursos. Boletín de Arqueología PUCP, 10.
- Acosta, J. de (1590). Historia natural y moral de las Indias. Sevilla, casa de Juan de León.
- Cushman, G. T. Guano, en New World Objects of Knowledge. University of London Press.
- UNESCO, expediente de inscripción del ceviche en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, 2023.
- IFFO, The Marine Ingredients Organisation, informes de producción de harina y aceite de pescado.
- Ministerio de la Producción del Perú, resoluciones de cuotas de anchoveta y pota.
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Preguntas frecuentes sobre la corriente de Humboldt
¿Qué es la corriente de Humboldt?
La corriente de Humboldt es un sistema de corrientes marinas frías que recorre el Pacífico suroriental de sur a norte, desde los 45° de latitud sur hasta los 4° sur, frente a Piura. Ocupa cerca del 0,1 % de la superficie marina mundial y sostiene la zona pesquera más productiva del planeta, con un caudal de entre 15 y 20 millones de metros cúbicos por segundo.
¿Por qué la corriente de Humboldt es fría si pasa por el trópico?
El frío lo produce el afloramiento costero. Los vientos del Anticiclón del Pacífico Sur empujan el agua superficial mar adentro y el hueco lo rellena agua que asciende desde profundidades donde ronda los 10 °C. La temperatura en superficie queda entre 13 °C y 17 °C, cuando a esa latitud lo esperable rondaría los 24 °C.
¿Cómo afecta la corriente de Humboldt al clima del Perú?
La enfría y la seca. El aire en contacto con el agua fría se queda abajo por inversión térmica, no asciende y no forma nubes de lluvia. Por eso la costa peruana es un desierto de más de 2000 km. Lima no llega al 50 % de horas de sol anuales y promedia 9 mm de garúa en invierno.
¿Qué animales viven en la corriente de Humboldt?
La anchoveta peruana sostiene la cadena entera. De ella comen las aves guaneras (guanay, piquero y pelícano), el pingüino de Humboldt, los lobos chuscos y finos, más de setenta especies de tiburones, delfines y ballenas. El IMARPE tiene registradas en el mar peruano 1081 especies de peces, 1071 de moluscos y 729 de crustáceos.
¿Qué relación hay entre la corriente de Humboldt y el ceviche?
El ceviche se hace con especies de mar frío. Lenguado, corvina, cojinova, chita y cabrilla viven en este sistema y tienen la carne blanca y compacta que aguanta el limón. La corriente aporta también conchas de abanico, machas, erizos y pulpo. La UNESCO inscribió las prácticas asociadas al ceviche en su lista de patrimonio inmaterial en diciembre de 2023.
¿Dónde se puede ver la fauna de la corriente de Humboldt en el Perú?
Las islas Ballestas, frente a Paracas en la región Ica, son el mirador más accesible. Forman parte de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras, con 140.833,47 hectáreas repartidas de Piura a Moquegua. El desembarco está prohibido y las embarcaciones bordean las islas unos 45 minutos. Otros puntos son Punta San Juan y los islotes Palomino.